Un día maldito

Irma llego un día tal como hoy a Comillas, la playa fue lo primero que la atrajo. Las rocas cortantes con la mar de fondo invitaban a explorarlas, eran como una isla en medio del océano.

Al llegar de la ciudad, en el centro del país, Madrid. Su vida había transcurrido como el de cualquier chica, colegio, bachillerato, salir con las amigas por la ciudad, algún que otro novio, una vida normal en general, pero tenía poco conocimiento de la novia envidiosa que quería a los hombres solo para si, sin permitir compartir las miradas de ellos con nadie más. Ella era como una niña aventurera, sin miedo y con una imaginación desbordante.

Confiada y sin miedo a lo que la rodeaba escalaba las rocas para subir a lo más alto y poder disfrutar del paisaje. Desde luego la vista era maravillosa y desde ella vio el lugar ideal para descansar un rato. Tranquilo y escondido cerca de la orilla.
Pero su espíritu salvaje no la dejaba estar demasiado tiempo relajada y siguió desafiando a esa competidora a la que ignoraba.
Acabo el verano y ella no regreso a casa. Se cuenta que por las mañanas muy temprano se suele oír la voz, procedente de las olas que arriman al borde de la playa, de una chica que avisa sobre el peligro que les acecha "La mar se ríe de los valientes pero se engulle a los imprudentes".

Siliconedolls.

 

 


 

© 2017 Editado por Rubén García.

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